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Patrimonio Histórico


Iglesia de Santiago el Mayor

La iglesia parroquial de Santiago el Mayor, de tres naves entre las que destaca la central, y que debe su nombre a la festividad del día en que Fernando III ganó Jimena a los árabes en 1234, sintetiza la armónica convivencia, a lo largo del tiempo, de estilos artísticos diferenciados. La fábrica inicial de la iglesia es gótica, en lo que se refiere a la capilla mayor y al primer tramo de las naves laterales, con elementos tan significativos como los capiteles vegetales, el arco toral apuntado que abre la perspectiva a la capilla mayor o la bóveda estrellada que la cubre. Su primera techumbre fue mudéjar, y la primitiva portada, en cambio, con arco de medio punto, jambas despiezadas y anchas dovelas con ménsula en la clave, al igual que los estribos y el alero almohadillado, muestran ya huellas renacentistas que contrastan, a su vez, con la cornisa gótica del exterior de la cabecera. Sin embargo, la actual techumbre, los tres retablos dorados de la cabecera, la talla de la Virgen del Rosario, así como la torre con planta cuadrada y vanos alineados en el primer cuerpo, y octogonal con alero de tejas cubierto, en el segundo, datan de la reconstrucción de 1960.


Ermita de Nuestra Señora de los Remedios

Ya fuera del pueblo camino de Albanchez, al pie de la sierra, en Cánava, entre palmeras, y con una lonja y una fuente de siete caños, se levanta la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Se trata de un templo de reducidas dimensiones y armoniosa arquitectura, planta en forma de cruz latina y camarín para la patrona, construido en 1910.


Castillo

Su torre del homenaje, lo único conservado en su integridad, recuerda la importancia medieval de este castillo para reforzar, con el de Bedmar, la línea estratégica fronteriza. Aparece emblematizada con escudos que evocan el poderío de los marqueses de Camarasa, sucesores de la familia de los Cobos, a quienes Carlos I cedió el castillo expropiándoselo a la orden de Calatrava. Tiene planta rectangular y está construida con mampostería regular y cadenas de sillarejo en las esquinas. Internamente se organiza en dos plantas cubiertas con bóvedas de crucería y un sótano que podría identificarse con el aljibe.

En 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural.


Cueva de la Graja

Catalogada como monumento histórico nacional en 1924 -hoy Bien de Interés Cultural-, es un abrigo poco amplio con pinturas rupestres descubiertas en 1902, entre las que se han localizado hasta siete grupos de figuras pertenecientes al estilo esquemático, con tonalidades rojas. Se atribuyen al periodo Neolítico, en concreto en torno al III milenio a.C.

Abundan las representaciones humanas del tipo llamado "brazos en asa", junto con figuras esquemáticas de animales -toros, cabras, algún équido, etc.-, y una serie de símbolos de difícil identificación. Destacan dos grupos, uno que representa una escena de pastoreo: una figura humana alimentando a dos cabras con un haz de forraje; y otro que podría ser una representación ritual, relacionada con la pervivencia del grupo a través de sus medios de vida (ganadería, caza...): un gran número de personajes y animales, y lo que se vienen considerando como símbolos de la divinidad (unos ojos con unas rayas verticales zigzagueantes).


Plaza de la Constitución

Esta céntrica plaza tiene un especial empaque popular: además de acoger la iglesia y la torre del homenaje en su centro se sitúa, presidiéndola, una fuente de piedra, con amplio pilar de planta cuadrada y cuatro caños de hierro y, destacando corno referente visual vertical, una columna articulada por tambores y coronada por una piña. Frente a ella, también de principios del XX, la torre del reloj, erguida entre el estrechísimo espacio cuadrado de dos casas a las que gana en altura, exhibe el reloj de su ático y, sobre él, una falsa espadaña de hierro forjado que aloja una campana semiesférica.


Otros monumentos

Entre la arquitectura doméstica destaca la portada número 6 de la calle Iglesia, de 1713. Adintelada, la enmarcan dos pilastras planas de fuste resaltado que se levantan sobre pedestales y un entablamento con clave resaltada y rosetas en sus laterales, coronándola pináculos gallonados y una gran ventana con reja. También resulta interesante la casa número 24 de la calle Santiago el Mayor, con dintel en su portada a base de piedras despiezadas, pilastras dóricas cajeadas y motivos ornamentales esculpidos, como el bonete inscrito en círculo de su clave y las consabidas rosetas en los laterales. En el término municipal de Jimena se encuentran las ruinas de otra fortificación, el Castillo de Recena, también declaradas Bien de Interés Cultural en 1985.

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